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Para sorpresa de muchos, las cifras muestran que la autoconstrucción se sigue comportando como un motor silencioso y muy efectivo, que año tras año jala las estadísticas del sector construcción

Por muchos años se dijo que Lima y las principales ciudades del país crecían horizontalmente y que debía hacerse algo para revertir esa tendencia. Hoy en día las cosas han cambiado radicalmente, pero lejos de lo que puede asumirse, los rascacielos con los que nos topamos todos los días no explican por sí solos tal viraje.

Para entender el crecimiento vertical de Lima hay que darse una vuelta por los conos de la ciudad y ver que los barrios también han crecido para arriba, en una explosión de autoconstrucción que dejaría pálida de envidia a cualquier inmobiliaria. Crecimiento que —además— explica una parte sustanciosa de esa torta llamada sector construcción.

Según el estudio “Panorama del mercado de materiales y acabados para la construcción” (realizado por Apoyo Consultoría), la autoconstrucción representa entre el 50% y 60% del mercado del sector (VER INFOGRAFÍA). Si lo queremos ver en contante y sonante, basta con cruzar cifras con el INEI (Instituto Nacional de Estadística e Informática) que calcula la participación del sector en el PBI en 5,58%.

Eso significa que si se toma de referencia el año pasado, se puede decir que la autoconstrucción representó del 2,79% y 3,34% de la producción nacional, que llegó el 2009 a S/.370.000 millones.

Si estos montos le parecen irreales, qué pensaría si le decimos que hace 24 años, el economista Hernando de Soto calculó que el valor de la vivienda informal (hecha con autoconstrucción) ya sumaba US$8.320 millones, lo que a valores actuales serían S/.23.712 millones.

A Guido Valdivia, director ejecutivo del Instituto Ciudades Siglo XXI, estas cifras no le sorprenden, pero hace la salvedad de que en lugar del término autoconstrucción, se debe usar el de construcción informal. “Dentro de lo que mal denominamos autoconstrucción hay una parte, aunque mínima, de familias que encargan a un profesional la construcción o mejoramiento de sus vivienda por la vía legal”, refiere.

PRESENCIA DE MUJER

Independientemente del término con el que se la identifique, la autoconstrucción ha seguido creciendo en el país en la medida en que las condiciones económicas han ido mejorando y, de paso, empujando al sector. Valdivia explica que al estar supeditada a la capacidad de ahorro de las familias, es lógico pensar que el gasto ha ido en aumento. Hay que decir entonces que el PBI per cápita en el país creció 69,6% entre el 2000 y el 2008.

Punto adicional es que quien recurre a la construcción informal, suele estar inmerso en una actividad económica que no figura en las cifras oficiales del país. De esto, Valdivia comenta que el impacto de la crisis financiera no necesariamente ha afectado en la misma proporción al mercado inmobiliario formal y a la autoconstrucción.

Pero si ya se cayó el mito que subestimaba el peso económico de la construcción de viviendas en zonas urbano marginales del país, aún queda uno más por derribar: la hegemonía masculina en este mercado. Según Arnaldo Aguirre, gerente de Arellano Consultoría, el 64% de las personas que gestiona o supervisan la autoconstrucción de sus viviendas son mujeres.

Otro dato interesante que resalta del perfil del autoconstructor hecho por la consultora dice que este grupo está formado básicamente por los hijos de los inmigrantes que llegaron a las grandes ciudades del país (principalmente de la costa) desde mediados del siglo pasado.

Valdivia añade a la caracterización del autoconstructor que si bien encarga la obra a un constructor empírico, por nada delega la compra de los materiales y acabados que demanda su vivienda, característica que se erige como un interesante nicho comercial que por muchos años explotaron las ferreterías locales y que, de un tiempo a esta parte, es el objetivo de mercado de las tiendas de mejoramiento del hogar, llámese Maestro Home Center o Sodimac.

Sobre este punto, Aguirre dice que la capilaridad (puntos de venta pequeños y en gran número) es una característica fundamental para el éxito en el negocio de la venta de materiales y acabados para la construcción. Y a eso apuntaría la explosión de publicidad dirigida a los compradores individuales.

PUNTA DE LANZA

Pero los “retail” de la construcción no son las únicas empresas ávidas de ganarse a los autoconstructores, la pregunta obvia de ¿por qué? la responde el gerente de Arellano Consultoría a partir de las cifras del INEI: el 17% de las personas mayores de 18 años declararon que realizaron una remodelación o ampliación de su vivienda en el 2009. El XIV Estudio de Edificaciones en Lima y Callao —realizado por la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco)— también encontró una dinámica interesante en las edificaciones para uso propio y arriendo (incluye centros comerciales): crecieron 16,78% el año pasado. Interesante también es que esta cifra supera en 10,64% al crecimiento del sector construcción en el mismo período.

¿Cuánto representa eso en dinero? El estudio que Guido Valdivia dirigió en el 2007 —con el auspicio del Banco Interamericano de Finanzas— calculó que el mercado del mejoramiento y construcción de viviendas de las mayorías (población en pobreza) llega a los US$12.400 millones. En este grupo resaltan los aspirantes y los integrados que representan un nicho comercial con un valor de US$5.412,4 millones.

Por su parte, Apoyo Consultoría estimó que el gasto total en bienes y servicios del sector construcción ascendió en el 2008 a S/.13.500 millones. Entonces sobran razones para que las cementeras se hayan encargado de tejer su propia red de distribución para acercarse a las masas autoconstructoras: Progresol de Cementos Lima; Dino de Cementos Pacasmayo y A Construir de Cemento Yura.

Dato adicional es que estas mismas empresas y otras más de la industria de la construcción dedican sendos esfuerzos para capacitar a los maestros de obra. Iniciativa que además cumple con el objetivo de fidelizar clientes, pues el 28% de las personas que compran materiales y acabados para la construcción lo hacen en compañía de los constructores empíricos.

Si bien aún es prematuro saber si la autoconstrucción continuará por el sendero del crecimiento hasta terminar el año, las cifras del primer trimestre dan razones para el entusiasmo en el sector, pues de enero a marzo creció 16,77% frente al mismo período del año pasado.

AUTOCONSTRUCCIÓN, SÍ

Pero con seguridad

Según el viceministro de Vivienda y Urbanismo, David Ramos, la autoconstrucción es la respuesta de la población de menores recursos ante la ausencia de una política de vivienda del Estado. El punto negativo, añade, es que trae el incumplimiento de las normas de seguridad y la utilización de áreas de alto riesgo.

Guido Valdivia, director ejecutivo del Instituto Ciudades Siglo XXI, advierte también que la informalidad se traduce en mayores costos —entre otras razones— porque con el objetivo de asegurar la edificación, los constructores empíricos emplean en las estructuras más materiales de los necesarios.

EFECTOS COLATERALES

Industrias con suerte

Entre las marcas más recordadas por los autoconstructores figuran Ladrillos Pirámide, Cemento Sol y Aceros Arequipa.

Según el Ministerio de Vivienda y Construcción, el déficit cualitativo y cuantitativo de vivienda suma 1,9 millones de unidades inmobiliarias.

El 63% de los autoconstructores adquiere sus materiales pocos días antes de comenzar su obra.

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